Conocí el trabajo de Olga Rodríguez hace unos años, con el conflicto de la guerra de Irak. Recuerdo sus crónicas para la Cadena Ser desde Bagdad, en unas condiciones dificilísimas, con un teléfono satélite que a veces le jugaba malas pasadas. Me impresionaba su manera objetiva y certera de narrar la realidad, lo determinante de lo que estaba presenciando, pero siempre, siempre siempre, rebosando humanidad y jamás dejando de lado la anécdota de la calle que nos hacía entender mejor lo que estaba sucediendo en ese país lejano. Lo dicen en la entrevista que adjunto: Kapuscinsky, el mejor periodista de todos los tiempos, afirmaba que había que contar las historias con minúsculas para poder comprender la historia con mayúsculas. Y Olga Rodríguez, fiel al maestro, lo ha sabido aplicar a lo largo de su trayectoria profesional.

Valentía, compromiso, rigor y sentido de la justicia. A pesar de su juventud, Olga reune todos los ingredientes con los que se cocinan los grandes periodistas.
Acaba de publicar el libro "Hombre mojado no teme la lluvia", sobre sus vivencias como corresponsal de guerra en Oriente Medio. Daría una mano por haber vivido esas experiencias.


1 comentarios:
Casualmente ayer leía un artículo de Maruja Torres sobre este libro y de su autora. Me muero por leerlo.
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